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Written by Administrator   
Saturday, 19 March 2016 13:14


Embajadores de Cristo en los días del Tiempo del Fin

Este mundo, nuestro planeta, es muy familiar para todos nosotros, con todos los montes, arroyos, bosques, desiertos y demás. Pero, a pesar de que nos sea tan  familiar, para un Cristiano este mundo no es realmente nuestro hogar. El Cielo es el  hogar eterno de un Cristiano y es ahí donde se encuentra nuestro verdadero hogar ahora.




Embajadores de Cristo en los días del Tiempo del Fin

Este mundo, nuestro planeta, es muy familiar para todos nosotros, con todos los montes, arroyos, bosques, desiertos y demás. Pero, a pesar de que nos sea tan  familiar, para un Cristiano este mundo no es realmente nuestro hogar. El Cielo es el  hogar eterno de un Cristiano y es ahí donde se encuentra nuestro verdadero hogar ahora.

La mayoría de las personas cree que el cielo es tan solo una extensión de este mundo porque no hemos visto las rejas de perlas, las calles de oro, o las preciosas gemas que forman las murallas de la Nueva Jerusalén. Tampoco hemos estado ante el trono de Dios ni sentido el amor puro que fluye a través de Él.

La verdad es que nuestro hogar en el cielo será muy distinto de todo lo que podamos comprender ahora. El sol y la luna iluminan nuestro mundo, pero en el cielo, Jesús es la luz. En la tierra siempre estamos en guerra con nuestra naturaleza pecaminosa, pero en el cielo esa guerra habrá terminado. En el cielo, todos amarán a nuestro Señor, pero ese no es el caso en esta vida.

A medida que nos aproximamos al final de los días, los corazones de los hombres se están tornando fríos. Las personas parecieran estar enojados por cualquier motivo y asesinatos atroces ocurren cada día. Seguir a Jesús también tiene riesgos, como el perder amigos o a veces ser encarcelado.  Los Cristianos deben recordar que nuestro hogar eterno  se encuentra en el cielo.

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;” (Filipenses 3:20. RVR 1960)

De acuerdo  al Diccionario Expositivo Vines, la palabra “ciudadanía” significa “la condición, o vida, de un ciudadano, ciudadanía… es el estatus celestial de los creyentes”. A pesar de no haber visto las maravillas de nuestro hogar celestial,  es ahí donde se encuentra nuestra verdadera residencia y nosotros somos Embajadores de  Cristo.

Un embajador es aquel que representa los intereses de otro. Como cristianos nosotros representamos a Cristo aquí en la tierra y como cualquier buen embajador nosotros debemos representar correctamente nuestro verdadero lugar de residencia… debemos representar a Cristo correctamente.

Dios hizo fácil para nosotros el saber cómo deberíamos representarlo a Él, al darnos la Santa Biblia. Desde las Escrituras sabemos que no hemos de tener a ningún dios antes que al Dios Todopoderoso; no hemos de asesinar personas, debemos honrar a nuestro padre y madre y así sucesivamente.

Los diez mandamientos nos enseñan estas cosas, pero ¿qué hay respecto a nuestras otras formas de comportarnos? Siempre podemos volver a las Escrituras para ser guiados, pero muchos  Cristianos parecieran ignorar la palabra de Dios. Por inspiración del Espíritu Santo, Pablo escribió lo siguiente a Timoteo:

“Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.” (Tito 2:2 RVR 1960)

Eso no pareciera ser tan difícil. La palabra “ancianos” viene de la palabra Griega presbytēs que significa anciano, pero también significa embajador. No tienes que ser un hombre anciano para ser un embajador para Él, pero si debes alejarte de comportamientos pecaminosos y extremos. Los hombres deben enseñen a sus hijos a honrar a Dios. Las mujeres también tienen la responsabilidad de comportarse de una manera que honre a Dios.

“Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Tito 2:3-5 RVR 1960)

Es una gran responsabilidad para una mujer honrar a Dios de esta manera. Sé que hay mujeres que se ajustan a esta descripción y son una bendición para todos a su alrededor.  Las mujeres cristianas jóvenes  deben buscar a las mujeres cristianas mayores para un ejemplo de cómo servir a Cristo.  No pareciera ser necesario enseñarle a una mujer como amar a su marido e hijos.

Pero como vemos un aumento de  la tasa de divorcio y en la cantidad de niños abusados, sabemos que hay muchas mujeres que deben aprender a amar. Las mujeres Cristianas mayores a quienes te dirijas podrían ser tu madre, abuela, o amiga; mientras ella viva una vida conforme a Dios entonces tienes que aprender de ella.

Pablo  no dejó sin consejos a los jóvenes. Muchas personas podrían guiñar un ojo y reírse de las escapadas pecaminosas de un joven.  Ellos dirán “locuras de juventud,” bromeando. No importa lo mayor que seas, no puedes ser un embajador de Cristo si vives oponiéndote a Sus enseñanzas; y las locuras de juventud  no son un comportamiento conforme a Cristo.

“ Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.” (Tito 2:6-8 RVR 1960)

No es fácil enfrentar la presiona de los amigos y pares, pero si aprendes a obedecer a Cristo en todas las cosas cuando eres joven, entonces Dios será honrado a través de tu vida. No puedes ser un buen embajador para Dios si lo deshonras.

¿y qué pasa con los trabajadores?  “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.” (Tito 2:9-8 RVR 1960)

Cuando escuchamos de sirvientes y amos pensamos en esclavitud. Hoy en día la esclavitud no es un tema como lo fue en los tiempos bíblicos, pero ¿trabajas para alguien?  Si lo haces entonces debes darte cuenta que tienes una obligación con tu empleador. Debes trabajar las horas que te pagan en forma efectiva y por completo, de otra manera estarías robando de tu empleador.

Quizás tu empleador es una persona difícil como jefe y con quien trabajar, pero no le contestes. Demuestra el amor de Dios, su gracia y misericordia en todo lo que haces y mostrarás la vida de Cristo a través de ti. Serás un buen embajador si sigues las enseñanzas de las Escrituras. Los Cristianos son residentes del cielo. Incluso cuando vivimos nuestras vidas en la tierra día a día, nuestro verdadero hogar está en el cielo.

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras” (1 Pedro2:11-12 RVR 1960)

Pedro dice a sus lectores que ellos son extraños y peregrinos, lo que metafóricamente hace referencia a los Cristianos que están pasando por esta vida y dirigiéndose a nuestro hogar en el Cielo. Enfrentaremos varias tentaciones de la carne que están obstaculizando nuestro camino, pero Pedro nos exhorta a abstenernos de los pecados de la carne. Cualquier placer que pueda derivar de ellos es temporal y solo causará aflicción.

Tu “ciudadanía” en otras palabras- tu forma de vida, debe siempre honrar a Dios. Hay gente a tu alrededor que  te está observando para ver si cederás ante el pecado, pero si te mantienes firme en los caminos de Dios entonces estas actuando como un buen embajador de Cristo. Si te sientes resbalando hacia la tentación, habla con un Cristiano maduro. Debemos alentar a nuestros hermanos y hermanas a caminar cerca al Señor mientras viajamos a través de esta vida.

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:19-20 RVR 1960)

Los Cristianos necesitamos caminar juntos en nuestro viaje a nuestro hogar en el cielo. Quizás somos extraños para las personas que no conocen a Cristo, pero todos los Cristianos somos de la casa, del hogar de Dios. Necesitamos ayudarnos unos a otros a seguir el camino estrecho y honrar a Dios.

Es necesario estudiar la Palabra de Dios. Muchos que claman ser Cristianos no tienen ni idea de cómo vivir una vida Cristiana porque no estudian.

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” (2 Timoteo 2:15 RVR 1960)

Es fácil salir del camino estrecho si no mantenemos fresca la Palabra de Dios en nuestros corazones y mentes. Leer la palabra de Dios es bueno, pero  es mejor si la estudias porque entenderás muchos más sobre cómo ser un buen embajador. Será una parte de ti y cuando venga la tentación podrás apoyarte en la Escritura para alejarte del pecado.

“sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.” (1 Pedro 3:15-16 RVR 1960)

No puedes ser un buen embajador si vives tu vida como la gente mundana, y no puedes dar una buena respuesta a alguien si no has estudiado tu biblia. Necesitas tener respuestas apropiadas a preguntas que las personas a tu alrededor podrían preguntar. El temor te mantendrá en silencio y la carencia de sabiduría te mantendrá temeroso. Todos conocemos personas que son osados en su testimonio por Cristo y por ejemplo  el apóstol Pablo fue uno que parecía jamás carecer de osadía; pero incluso él sintió la necesidad de pedir por oración.

“y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.” (Efesios 6:19-20 RVR 1960)

Pablo escribió estas palabras mientras se encontraba en prisión, y mientras el Cristianismo se vuelve ilegal en muchos más lugares del mundo nosotros también podríamos convertirnos en embajadores prisioneros y encadenados por la causa de Cristo.

Como cristianos debemos orar por valentía para compartir el evangelio y tenemos que orar por nuestros hermanos y hermanas que ahora mismo están sufriendo por el evangelio en este mundo. Siempre recuerda que, nosotros, como Pablo, somos embajadores representando a Dios en una tierra hostil.

Pablo sabía, demasiado bien, que seguir a Cristo implicaba padecer riesgos. Primero persiguió a Cristianos con ira y  venganza, pero una vez que conoció a Jesús él dedicó su vida a su servicio; El se convirtió en una embajador para Cristo. Por su fe pasó tiempo en prisión y sufrió golpizas, pero nunca comprometió su servicio al Señor. El supo que significaba ser un embajador de Cristo en esta vida y los riesgos que eso implicaba. El también sabía que las recompensas del servicio ameritaban cualquier malestar y problema que enfrentó

“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.” (2 Corintios 5:20 RVR 1960)

Todos los Cristianos son embajadores representantes de Dios en esta tierra caída y  hostil. Si vives en una cultura que es hostil hacia los Cristianos, quizás no serás capaz de hablar osadamente de Cristo, pero puedes vivir tu vida para que otros vean a Cristo viviendo a través de ti.

Hay muchas personas que necesitan escuchar el evangelio. Como embajadores de Dios necesitamos esparcir las Buenas Nuevas.


Traducido del Inglés

Last Updated on Saturday, 19 March 2016 13:37